Cibermitanios

Formas de vida a la carta

Una nueva compañía creada por científicos del MIT fabrica piezas de ADN y crea organismos vivos a medida.
Supongamos que yo quiero un collar con cuentas de determinado color, tamaño y forma. Sería mucho más fácil y barato ir a comprar los materiales y armarlo yo mismo antes que buscar por toda la ciudad justo el collar que quiero. Eso es lo que hace una nueva compañía creada por científicos del MIT, pero en lugar de cuentas, fabrica piezas de ADN, y en lugar de collares, crea organismos vivos a medida...

Evolución Artificial
Lo que hace Ginkgo BioWorks es fabricar bloques de ADN que pueden ensamblarse de diferentes modos para crear nuevas formas de vida, como si fueran ladrillitos LEGO. De hecho, estas piezas se llaman BioBricks™ (BioLadrillos) y poseen conectores genéticos a cada lado para facilitar el ensamblado de espirales genéticas.

Así como un payaso retuerce un par de globos y crea un animalito, estos científicos locos podrán fabricar cualquier ser biológico que se les pida. Claro, por ahora, no será posible mi sueño del unicornio alado (para hacerlo luchar contra un Gozdilla enano); estamos hablando de microorganismos, apenas puñados de ADN con funciones muy simples y específicas, pero es la base para toda una revolución: biología sintética a la carta, un salto del Hombre por sobre la Evolución.

Por ejemplo, si yo quisiera una bacteria que haga brillar mis plantas cuando tienen sed, sólo tendría que enviar un email a Ginkgo, que tendría a mano los genes necesarios y los ensamblaría en instantes mediante robots, ahorrando el proceso tradicional de clonar, cortar y pegar genes manualmente, y los entregaría en mi casa en menos de dos semanas, según asegura su sitio web. Como en el ejemplo de mi collar, esto simplifica enormemente la producción de organismos, es un gran paso en la ingeniería biológica; es una biología artesanal.

Personalmente, no estoy muy interesado en las cuestiones éticas y morales del asunto, pero sí me preocupa el alcance de una posible mala praxis dentro de este negocio. Personas malintencionadas podrían mandar a hacer sustancias biológicas realmente dañinas. Me consuela saber que la misma gente podría comprar bombas nucleares si lo deseara... es decir, que realmente el panorama sigue siendo igual de peligroso que siempre. Esta sería una alternativa para villanos verdaderamente muy exquisitos y con muchísimo dinero.

Por ahora -según cuenta Tom Knight, uno de los científicos-, los clientes que han demostrado mayor interés son los relacionados con las industrias cosméticas y alimenticias, quienes buscan formas de reemplazar aditivos químicos que de por sí son más dañinos y omnipresentes que cualquier plaga a la que se haya enfrentado la Humanidad. Digamos, entonces, que empezamos con el pie derecho, lo cual es más que bueno, siendo que este tipo de tecnologías es inevitable...