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Gestalt: Principio de Pregnancia

La ley de las leyes de la percepción.
No espero que con este último capítulo la idea te cierre, pero sí que al menos te deje un par de huecos por dónde espiar, si tu curiosidad te incita. Recordemos que se puede abrir la mente en lugar de cerrar el mundo, que las cosas son grupos mentales, que lo evidente es lo más digno de examen, que el balance está entre los extremos, que no es lo mismo propósito que desenlace y que aprender es sólo dejar de evadir el conocimiento.

Principio de pregnancia

El principio de pregnancia (también llamado "de buena forma" o "de simplicidad") es una ley general (o sea que es más que una ley oficial, suboficial o soldado) que describe cómo la mente humana organiza lo percibido del modo más simple y coherente posible, dando preferencia a las formas completas, próximas, semejantes, simétricas, ordenadas y continuas (como dos grandes y redondas tetas que se tocan). Por lo tanto, la mente prefiere las formas que ya poseen esas cualidades por sobre las que debe elaborar hasta que se ajusten a sus correspondientes reglas.

Prägnanz, en alemán, significa algo así como brevedad o concisión (quizá se deba esto a que debemos percibir, y hay que hacerlo rápido antes que bien). Pero el concepto se relaciona también con la impregnación, la "impresión" que nos deja lo observado. Siendo así, surge una nueva forma de clasificación de las cosas de acuerdo a su fuerza de pregnancia, su capacidad de manifestarse ante la consciencia humana: entre dos figuras similares, es más pregnante la más cercana, la más grande, la más distinta al fondo, la más completa, etcétera...

La pregnancia nos devuelve al comienzo: su mayor referencia es la distinción entre fondo y figura. En este sentido, lo opuesto a lo pregnante sería lo camuflado, lo ambiguo, lo difuso. Una figura más fácilmente captada por la vista es más pregnante (o impregnante). Por eso, la figura tiene una pregnancia dominante frente al fondo o el resto de la composición. Dicho de otro modo: el detalle impregna más que el contexto... y aquí ya debería comprenderse que la figura –lo que parece más importante o con mayor impronta en la escena– es siempre un detalle, y es un detalle simple o simplificado, sea por su naturaleza o por la nuestra.

En la percepción, la figura principal no necesariamente es la más relevante: simplemente, cuando una cosa tiene o adquiere todas esas características de la pregnancia pasa inmediatamente a ser figura y el resto queda por defecto como fondo. El proceso puede ser acertado, completamente arbitrario e incluso manipulado por otras inteligencias. Es así que la estrategia política más antigua y continuamente utilizada es la llamada "pan y circo": aquella que entretiene por igual a la percepción y al estómago proponiendo una figura colosalmente pregnante y alejando la atención de lo que podría ser mejor, de las figuras latentes en el fondo, de la verdad.

Esto es un problema porque la mente no puede interpretar una cosa (objeto o idea) como figura y fondo a la vez. Debe oscilar entre interpretaciones como la Tierra entre el día y la noche, y esto tampoco le agrada, así que elige una, la más prominente, la más pregnante. Son estas figuras las que el ladrón suele llevar consigo para hacer que el perro guardián olvide el resto del mundo. La figura altamente pregnante es como el actor conocido que irrumpe en escena haciendo que el mundo estalle en aplausos: se roba el show, aunque no le agregue valor. Y es que la percepción es un espectáculo para la consciencia; lo pregnante, un manjar. Si nada atrapa de inmediato nuestra atención, divagamos por la escena buscando un sentido oculto, o simplemente la ignoramos.

Ilusión política

Hay muchas situaciones –sociales y políticas, especialmente– que por su falta de prägnanz producen la misma sensación que las ilusiones ópticas: sólo si las vemos por partes tienen "buena forma", sentido concreto; pero al contemplarlas en su totalidad no logramos organizarlas o nos parecen demasiado ambiguas. Por eso o por falta de capacidad para llegar a eso, dejamos de intentar ver el todo; es demasiado complicado, absurdo o utópico –nos decimos habitualmente–.

De cierto modo, se trata de un principio de mediocridad, ya que esta es la forma de percibir que todos compartimos, aunque luego haya variaciones individuales. Pero también es un principio de potencial perfectibilidad porque, cuando la figura se nos aparece evidentemente imperfecta o incompleta, imaginamos lo que le haría falta, la mejoramos. Lamentablemente, mirar lo malo no basta: hay que ver lo mejor-posible, imaginarlo, y esto requiere preparación e intervención consciente, ya que, por defecto, eliminamos o neutralizamos todo lo complejo o poco familiar para poder crear significado; tendemos a ver las cosas como "deberían" ser, sin percatarnos de que casi nunca lo son, de que las completamos perceptualmente. Desarrollar una consciencia sobre los principios gestálticos de la percepción, en consecuencia, es elemental para poseer una visión crítica del mundo, una percepción activa, una participación en la experiencia de ser (como comentar sobre lo que acabas de leer).

Eso es todo. Aquí está tu diploma*.

* No válido como diploma.


Cierre

Proximidad

Semejanza

Simetría

Destino

Continuidad

Pregnancia