Cibermitanios

La verdad sobre el dinero

(Y no al revés)
El progreso viene de la mano del conocimiento. La economía no escapa a esta regla. Conocemos la historia de que el dinero estaba inicialmente "respaldado" por oro. La idea era simple y bella: en cualquier momento podías cambiar tus billetes por el oro que representaban —como si fueran cheques—, sin necesidad de andar con un lingote en un bolsillo y un rallador de queso en el otro para poder dejar la propina.
Pero el sistema se desvirtuó y hoy simplemente tenemos papeles. Papeles en una cantidad sin relación alguna con nada. No es una simplificación: incluso tenemos monedas cuyo metal tiene un precio cien veces mayor que el del caramelo que compran.

La única razón por la cual el dinero vale algo es porque lo usamos.

Esa extraordinaria fantasía colectiva tiene su utilidad; es una verdad innegable. Pero a veces la verdad vale menos que un papel...

Había una vez un gobierno despotricando contra el Bitcoin. Su argumento era que los Cibercriminales utilizaban la Criptodivisa para concretar sus maléficas transacciones en la Deep Web.

Cibercrimen
Fin.

No podemos negar que con esta terminología el dilema parece de proporciones mitológicas. Pero ¿es verdad?

Sí, es abosultamente verdadero. Y, además, no siginifica absolutamente nada.

Una persona entrenada en detectar falacias es intelectualmente imbatible. No puede parar balas con los dientes, pero puede frenar a un par de idiotas con la palabra. Por eso analicemos esa historia real para que ejercites tu falaciómetro...

Lo que omite mencionar el argumento es que la gran mayoría de los criminales para la gran mayoría de los crímenes ¡utiliza dólares! Dólares físicos emitidos por el Estado. Y yo no veo a ningún Estado tratando de prohibir los dólares.

Si no queda claro, redoblemos la apuesta: Los criminales usan calles para cometer sus delitos, calles públicas... ¿Por qué no cerramos todas las calles y evitamos el crímen?

Otra cosa que no revela esa verdad es que no sólo los malhechores usan criptomonedas. Toda clase de gente las usa. Los delincuentes siempre van a ser una minoría insignificante, y ciertamente más aún en ámbitos tecnológicos.

Ahora están empezando a atacar fuertemente al Bitcoin diciendo que es un activo especulativo, que no tiene ningún valor propio. ¿Pero no era una herramienta invaluable para los criminales?

El berrinche falaz del Estado tiene que ver con que pierde poder, pierde control sobre el pueblo a través de sus preciosas divisas fiat inflables ad nauseam, sus papelitos que nada le cuesta crear pero que pagamos el resto con inflación = pobreza.

Lo peor es que no están simplemente tratando de desalentar su uso: lo que quieren es rapiñarlo.
Si un día nos levantamos y todos los árboles son de oro sólido, de pronto el oro pasaría a valer nada. (Y encima nos quedaríamos sin árboles y el precio del oxígeno se iría a las nubes.) Eso es lo que puede pasar con una moneda que controla un ser humano propenso al error, la ambición y la corrupción.

¿En serio dejaríamos el progreso de la humanidad en manos de un puñado de personas si lo pensáramos 10 minutos? Sólo te recuerdo que fueron personas las que dijeron que un tren nunca iría más rápido que una carreta, que nada más pesado que el aire podría volar, que el teléfono carecía de valor comercial, que la computadora no tenía futuro y que un cohete nunca podría salir de la atmósfera.

El Bitcoin —por ahora— es otra historia, el primer capítulo de otra historia. Una moneda que no puede tener esos problemas porque no puede caer en ninguna mano. No voy a examinar hoy los muchos maravillosos detalles que hacen de esta la moneda más perfecta que haya existido hasta ahora, el sueño orgásmico de cualquier economista y el producto de (al menos) una mente genial. Pero los puntos importantes son:
  1. Es deflacionaria: no se pueden crear más de 21 millones de bitcoins y cada vez cuesta más crearlos, por lo que su escasez asegura su valor (mientras se siga usando); a mayor cantidad de usuarios, mayor será su precio.
  2. Es descentralizada: nadie la puede manipular directamente; es pública (no pertenece a nadie en particular) y a la vez privada (nadie puede decidir sobre tus bitcoins): es inconfiscable.
  3. Es open source y criptográfica: cualquiera puede examinar el código pero nadie puede alterar las transacciones (por eso empezaremos a ver copias hechas por los Estados y los bancos).
  4. Es autónoma: su poder adquisitivo se regula en base al uso colectivo y todas las transacciones se validan por consenso y quedan grabadas para siempre (ni el mejor criminal puede falsificar ni alterar los registros).
  5. La gente la ama: cree más en ella que en todo el oro del mundo (que es privado), y la historia lo va a demostrar tarde o temprano.
De todo esto, lo que más desestabiliza a los Estados es la descentralización, un término sobre el que volveré en esta serie de artículos desde diferentes perspectivas. Por ahora, dejemos picando la idea: ¿qué es el Estado sino la centralización del poder?

Las criptodivisas, y en particular los bitcoins, dejan en evidencia muchos vicios del sistema actual y son y serán cada vez más adoptadas por la gente porque ofrecen independencia monetaria y, por lo tanto, trasparencia de precios.

La única razón por la cual el Bitcoin vale algo es porque lo usamos.

No te quiero vender una moneda. El propósito de estos párrafos es flexibilizar un poco el concepto elemental de dinero... Como moviendo gentilmente un diente de leche que tiene los días contados.

Que sea útil no significa que sea la única ni la mejor alternativa. De hecho, tal vez no signifique nada. Tal vez, tarde o temprano, todos los dientes se tengan que caer.

La única razón por la cual la verdad vale algo es porque la usamos.

2 comentarios

  1. Años leyéndote que bueno que activaste los comentarios fue esta pagina la responsable de mis primeras crisis existenciales cuando ley psicología de gestal y artículos sobre la realidad los cuales me fascinan incluso hoy en día espero algún momento recuerde publicar experimentos para otro día de ocio

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