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La vida podría ser una Ley Universal

Lejos de ser un accidente increíble, parece que la vida está obligada a existir según las leyes de la física.
Lejos de ser un accidente increíble, parece que la vida está obligada a existir según las leyes de la física. Tenemos que dejar de pensar que la vida es un fenómeno extraño, ya que, según un reciente descubrimiento, los organismos biológicos más simples serían muy poco exigentes a la hora de querer existir y estarían intentando formarse donde quiera que haya materia, especialmente en el interior de los meteoritos.


La vida como la conocemos está basada en 20 aminoácidos que, al reunirse, contienen la información necesaria para formar ADN y ARN, las bases de la vida. No es necesario entrar en detalles, pero digamos que incluso con sólo 10 de esos aminoácidos es posible que la materia forme vida. Y un reciente estudio concluye que estos 10 aminoácidos están "termodinámicamente destinados a ocurrir".

¿Termodiqué?

La termodinámica es, en pocas palabras, el estudio del comportamiento de la energía, especialmente de la temperatura. Así como la tostada está obligada a caer del lado de la manteca, algo que está "termodinámicamente destinado a ocurrir" sería, por ejemplo, que el hielo se derrita si hace calor, que las palmas de las manos se calienten al frotarlas o que las estrellas se apaguen algún día (o alguna noche). Son todas cosas inevitables, están "programadas" por la naturaleza y, si estos científicos tienen razón, la vida sería inevitable también.

Aseguran que el universo está programado para construir los diez aminoácidos esenciales del ADN a temperaturas y presiones atmosféricas muy bajas, lo que es lo mismo que decir que la vida tiene muy pocas exigencias y que tiene probabilidades de formarse donde quiera que haya materia. Y resulta ser que esos diez aminoácidos son los más comunes en los meteoritos que vagan por el espacio.

De hecho, la idea sale del análisis exhaustivo de varios tipos de meteorito, en los cuales pudo verse cómo literalmente las moléculas siempre tendían a organizarse para formar aminoácidos, aunque no siempre lo lograban. Las condiciones básicas para la formación de la vida exigen que el meteorito sea relativamente cálido (comparado con el espacio) y que esté mínimamente hidratado.

Esto es una mala noticia para quienes creen que el Ser Humano o la Tierra son cosas especiales. Hablábamos antes de las altas posibilidades de que exista vida extraterrestre debido a que la naturaleza no hace excepciones, trabaja en serie. Después de todo, la vida también obedece ciegamente a las leyes de la física, y éstas están por todos lados. Lo que nos faltaba era la descripción de las leyes de la vida, y esta noticia podría ser la evidencia teórica de que realmente la vida es tan común como las estrellas o que suene el teléfono cuando uno se está duchando.

Sin embargo, por mucho que la materia esté destinada a convertirse en vida, no podrá lograrlo si el entorno no es propicio para sostenerla. La vida podría estar intentando nacer en cada rincón del universo, pero simplemente no lograr sobrevivir a las condiciones del mismo.

Peor es la noticia para quien aún cree que sólo la mano de Dios puede moldear un ser humano: el estudio demuestra que las propias leyes de la física pueden ensamblar un organismo vivo sin intervención divina, y, más aún, que probablemente lo viene haciendo desde los primeros instantes del Big-Bang. En otras palabras: sólo es necesario un fragmento de roca con los elementos indicados para que el material genético comience a formarse.

Ese podría ser nuestro origen, y es muy poco probable que haya ocurrido sólo una vez en trece mil setecientos millones de años. Esto también significa que lo más probable es que los seres extraterrestres compartan gran parte de nuestro material genético (no su información), simplemente porque la materia tiende a organizarse de un modo determinado.

Eso sí, los otros diez aminoácidos requieren de condiciones termodinámicamente más complejas para reunirse, pero una vez que está construida la base biológica con los primeros diez, serán estos los encargados de reunir al resto, aunque les tome millones de años, como pasó aquí y sigue pasando quién sabe con qué fin. Todo esto podría ser sólo el principio de una tendencia universal mucho más grande, compleja y lenta, invisible en tiempo humano como lo es la evolución de las especies.

Resumiendo la noticia: bastaría con tirar en el suelo los químicos adecuados para que cobren vida por sí mismos, aunque no recomiendo el experimento porque ya lo intenté varias veces y siempre se los termina comiendo el perro.