Cibermitanios

Somos los piratas

¿No será esto lo que molesta a las discográficas, que los artistas recuperen sus derechos?
Ya dejé clara mi posición ante la piratería. Pero el tema se complica y quiero hablar nuevamente... El conflicto empezó con el caso The Pirate Bay, un buscador sueco de archivos BitTorrent al cual se acusó de "piratería", o sea, de generar pérdidas millonarias a las compañías que normalmente ganan sumas multimillonarias a costa de los derechos de los artistas, y la cosa se pone cada vez peor.


Se declara la guerra contra The Pirate Bay


balas de copyright
The Pirate Bay recibió una gran cantidad de intimaciones más o menos legales de parte de Warner, Sony, EMI y muchas otras empresas, sobre las cuales me mantuve informado a medida que sucedían ya que eran muy divertidas, especialmente las respuestas del abogado de TPB, quien se las ingenió para despreocuparse de cada demanda bajo el amparo de la ley sueca, llegando incluso a intimar a varias compañías, en broma, a que pagaran por la molestia de leer sus continuos emails y por los gastos de publicarlos en Internet para deleite de sus usuarios.

Pero hace poco, TPB perdió un juicio y sus autores fueron condenados a pagar 3,5 millones de dólares y un año de su propia libertad. Sin embargo, la libertad de los millones de usuarios del sitio no se vio afectada, ya que sigue funcionando (y mejor que nunca).

Al margen de que el propio juicio fue injusto, por el hecho de que el juez de la causa y dos abogados de los demandantes son miembros de la Sociedad Sueca por los Derechos de Autor y la Asociación Sueca por la Protección Legal Industrial, ¿por qué es injusta la acusación? Desde el punto de vista técnico, The Pirate Bay es sólo un buscador, y no aloja archivos con copyright, sólo las direcciones de dónde podemos encontrarlos. Google, en cambio, es mil veces más "pirata" que The Pirate Bay: aloja archivos con derecho de autor, como lo son las miniaturas de los resultados de imágenes, las versiones HTML de documentos PDF, etc., pero, claro, esto no le importa a las dos o tres personas que ganan millones diariamente vendiendo discos (además, Google sabe defenderse muy bien solito).

Quienes son irrespetuosos con los derechos de autor son las mismas compañías discográficas, que le pagan centavos a los músicos por cada disco vendido. Esta injusticia es también culpa de los artistas, que entregan sus propios derechos a este sistema deshonroso, cuando bien podrían sacar más ganancias aprovechando Internet, como lo demostró Nine Inch Nails ofreciendo su disco justamente por sitios como The Pirate Bay y recaudando un millón y medio de dólares para ellos mismos.

Mmmm... ¿no será esto lo que molesta a las discográficas, que los artistas recuperen sus derechos?


Reacción en cadena


el mapa del tesoro
En fin, mientras estos villanos incendiaban la Bahía del Pirata, tras el ruido y el humo muchos otros aprovecharon para atacar a los indefensos... Todo esto pasó durante la semana siguiente al veredicto de TPB:
  • Suecia: se crea una ley para que cada usuario de redes P2P indemnice a las compañías.
  • Francia: se crea la "Ley Antipiratería", que condena a quien descargue algo a quedarse sin Internet... pero debe seguir pagándola.
  • España: se condena a 6 meses de cárcel y una multa al propietario de una web con enlaces a descargas ilegales.
  • España: se inicia el juicio contra el creador de un software de intercambio de archivos similar a eMule.
España entra al campo de batalla dos veces y lo hará muchas más, ya que apunta a las naves pirata con sus canones desde hace tiempo. Y esto recién comienza. Una vez más, la justicia está del lado opuesto al de los débiles y, por lo tanto, no es justicia en absoluto. Sin embargo, cualquiera con dos dedos de frente sabe que las compañías discográficas tienen menos futuro que el petróleo y que mientras caigan intentarán hacer caer también a los más débiles.

Y –con respeto o sin él: es la verdad– millones de imbéciles artistas los defienden porque "¡oh, piratería!". Malas noticias: estás defendiendo los intereses abusivos de las compañías monopolistas que se quedan con tu dinero y el del consumidor final.


Propuestas antipiratería


Señor juez, le propongo algunas ideas para acelerar el incremento de la estupidez humana y favorecer el retroceso cultural:
  • Revivamos a Graham Bell, inventor del teléfono, y hagámosle juicio por la perdida multimillonaria ocasionada a los correos postales y al telégrafo. Una vez hecho esto, clausuremos Hotmail, Gmail y Yahoo. Mejor aún, demos de baja también el sistema de correos postales... ¿quién sabe cuánto material con copyright se comparte a través de esas cartas? Malditos piratas...
  • Cerremos todas las bibliotecas públicas, ya que alojan con descaro y comparten indiscriminadamente archivos con derechos de autor. Además, las imprentas ni siquiera pagan los derechos de la tipografía que usan. Sin duda, las bibliotecas no son más que inmundas redes P2P sin valor alguno. ¿Por qué detenerse en la biblioteca de Alejandría? ¡A la hoguera con todos los libros!
  • Demandemos a las guías telefónicas por publicar direcciones de sitios que podrían estar vinculados a actividades ilegales y exijamos a la Real Academia Española que pague por la propiedad intelectual de cada palabra utilizada en los diccionarios. Ya que estamos, señor juez, clausuremos Internet, porque no hay una sola página que no esté directa o indirectamente relacionada con el material protegido por la Ley de los poderosos.

¿Cómo dice, señor juez? ¿Esto es ridículo y encarcelar a alguien que hace una página web no lo es?

Bueno... A mí me parece que la ley de este sistema es muy contradictoria...


Cambio de paradigma


plástico (lo que te venden)
Este es el modelo actual y el por qué de que no funcione: yo me bajo un disco y sus creadores no ven un centavo. Pero no es que el dinero no esté, no señor. Yo estoy pagando una conexión a Internet que me permite descargar ese disco. Entonces, ¿quién se está quedando con el dinero de los músicos? Ya quisiera ver que Warner le haga un juicio a Telefónica, sí señor.

Como ya sabemos, el sistema se basa en la venta de cosas, de objetos: vinilos, cassettes, CDs, DVDs... Pero yo no quiero eso, yo quiero música, señor músico; no me venda plástico, ahórrese el gasto de imprimir y distribuir y véndame sólo la música, sin que ninguno de los dos debamos levantarnos de nuestras respectivas sillas. Y envíe la factura a Telefónica, o a mí mismo, o ponga publicidad en su sitio... no sé –las alternativas son infinitas–, pero no le venda sus derechos a quien no los respeta y los usa para aterrorizar al pueblo mientras nada como Rico McPato.

Estas compañías hipócritas se rehúsan a cambiar su modelo industrial arcaico por uno más moderno e inteligente y más justo para todos. Internet es una excelente herramienta para el negocio también, y no saben aprovecharla. Y si se siguen rehusando, no queda otra salida, señor artista: deberá usted aprender a explotarla, como cuando al comienzo de su carrera –con mucha más humildad– debió explotar las paredes públicas para pegar afiches del próximo concierto.

Nos guste o no, The Pirate Bay está defendiendo nuestros derechos, y, si bien puede haber perdido esta batalla, a la larga va a ganar esta guerra que tiende a destruir Internet y toda la cultura que gracias a ella consumimos día a día. The Pirate Bay no son dos nerds suecos, The Pirate Bay somos nosotros, soy yo y son los Anónimos que día a día se expresan y aprenden gratuitamente, y la alternativa es un aparato que transmite imágenes hipnóticas, también llamado televisor, que le dice a nuestras mentes qué ver, qué comprar y cómo pensar, y no podemos dejar que esa mierda prolifere en Internet.

¡Basta de monopolios, de terrorismo y de ignorancia! ¿Es que nadie puede pensar sin las ideas que le vende el sistema?