Cibermitanios

La realidad

La pregunta que encierra las respuestas a todas las preguntas.
Te hago una pregunta muy seria: ¿dónde estás? Lo pregunto porque la respuesta a eso encierra las respuestas a cualquier otra pregunta posible. Y lo único que nos impide alcanzar esa respuesta es la forma en que percibimos la realidad. Porque si pudiéramos ver las cosas como realmente son, entonces sabríamos con certeza de dónde venimos, qué somos y por qué ocurren todas las cosas. He aquí algunas ideas...


La realidad y la percepción



Esto es la realidad. Nadie dice que estamos en una ilusión o una matrix. Estamos en la realidad, pero somos ciegos a ella. Y voy sacarte toda duda de ello:

Imagina que estás en una caja completamente cerrada, y que no sabes lo que hay fuera. Pero logras hacer un agujerito para espiar. Y entonces ves lo que hay alrededor de la caja: árboles, por ejemplo. No hay dudas, eso es lo que hay afuera, árboles. Pero digamos que luego haces otro agujerito en alguna otra parte de la caja, y que por ese agujero entran sonidos de pájaros y arroyos. Y al hacer un tercer agujero la caja se inunda de aromas de flores. Y por otro agujero entra sabor a manzanas. ¡Oh! ¿Cómo es posible que cuatro agujeros de la misma caja muestren cuatro cosas completamente distintas?

Ya te habrás dado cuenta de que la caja es nuestro cuerpo y los agujeros son nuestros sentidos, y que cada sentido muestra sólo lo que puede. Pero ninguna de las cosas que entran por esos agujeros son la realidad misma. La realidad sigue allá afuera y no tenemos idea de cómo es. La realidad no se puede meter en la caja. Podríamos seguir haciendo agujeros y agujeros y siempre obtendríamos impresiones muy distintas de lo mismo, propiedades de la realidad: un color, un sabor, un sonido...

Según algunos filósofos, la realidad tendría infinitas propiedades. Si ese es el caso, habría que tener infinitos sentidos para apreciarla, infinitos agujeros que harían que la caja dejara de existir. Sólo así estaríamos directamente inmersos en la realidad. Pero eso, obviamente, no está a nuestro alcance.


Ser y crear



Estamos en la caja y tenemos que lidiar con ello. Tampoco es tan terrible. Si estuviéramos fuera de la caja, todos seríamos iguales, seríamos la realidad misma. La principal ventaja de estar dentro de una caja es que podemos armar nuestra propia versión de la realidad, ser todos diferentes, ser aparte de la realidad, únicos. El hecho de estar dentro de la caja no es un error: es el fenómeno de la vida.

Hay millones y millones de cajitas. Ninguna tiene "la verdad". Yo, por ejemplo, simplemente soy una cajita que te cuenta lo que percibe por sus huecos. Tu perro es otra.

Me dirás que los ojos son ojos, que son iguales en todo el mundo y que, por lo tanto, todos vemos lo mismo. Pero no es así. Porque a pesar de que tus ojos son casi iguales a los míos, hay de por medio una mente que interpreta lo que los ojos le cuentan. Y es ahí donde podemos hacer la diferencia.



Tomar conciencia de que la percepción es una acción, un acto, una actividad, algo activo y no una cosa que "nos pasa", nos puede dar toda una nueva y asombrosa experiencia de ser seres.

Ya vimos antes que aprendemos a percibir. Todo cuanto percibimos es una construcción de nuestros sentidos, de nuestras mentes, de nuestro ser. Cuando percibimos estamos creando; creamos algo único, ya que no tiene una correspondencia exacta con la realidad como la percibe alguien más.

Y es que la información de allá afuera es tanta, pero tanta que debemos reducirla a lo absurdo para que quepa en nosotros. Para eso está la mente, y a esa reducción absurda llamamos realidad, y al acto de reducir absurdamente la realidad lo llamamos "dar sentido".


El sentido común y la libertad



Alguna vez leí que cierta tribu de aborígenes cree que el pasado es algo que está delante nuestro, porque se puede ver, y que el futuro está detrás, porque es invisible. No sé si tal tribu existe de verdad, pero la idea me parece fascinante y definitivamente relevante en este momento.

Vamos caminando hacia el pasado con el futuro a nuestras espaldas. No digo que esto sea verdad, pero es tan válido pensarlo como pensar que el futuro está por-venir. Si empezáramos hoy a imprimir nuestros almanaques de atrás hacia adelante, en un par de años toda la Humanidad estaría acostumbrada a que el futuro ya pasó. Es otra forma de interpretar lo que nuestros sentidos nos cuentan de lo que existe (que después de todo siempre es presente), y eso es lo interesante: nunca sabremos cómo es en realidad.

Pero debemos ponernos de acuerdo entre todas las cajitas para interpretar de un modo similar, o no podríamos comunicarnos ni sobrevivir. La realidad termina siendo una construcción social que se va reduciendo cada vez más, un lenguaje: el sentido común.

En este punto, podría salvar una diferencia entre ciencia y religión: la religión tiene un papel fundamental: el de crear una reducción sencilla que sirva de base para todas las cajitas. La ciencia, por su parte, es la que incorpora nuevas reducciones a la realidad social y ayuda a hacernos avanzar de a poco en nuestra percepción de las cosas, haciéndola más compleja y precisa.

Si lo pensamos, veremos que ni siquiera la ciencia nos puede traer la verdad. Ciencia y religión son sólo distintos tipos de agujeros en la caja de la sociedad. Una ve a Dios donde otra ve al Big Bang, ambas cosas que son sólo conceptos de paisajes tan grandes que jamás podrían entrar en nuestras mentes-cajas.

Al final, puede parecer que estamos encerrados, atrapados en nuestras cajitas. Pero yo no creo que eso sea así. Percibiendo, cambiamos, creamos. Como cajas cerradas, tenemos una libertad tan grande que va incluso más allá de la realidad

Por los poros de tu piel
por el aire que respiras
te llenas de la misma inmensidad
y somos tan libres que
como artesanos
construimos una cueva
para nuestra libertad...