Cibermitanios

Ceguera de elección

¿Es el inconsciente la parte que toma las grandes decisiones, dejándonos ver sólo los resultados que llamamos pensamientos?
Yo prefiero X porque Y. Es una cuestión de gustos y no se le puede recriminar nada. Pero, ¿es cierto Y? ¿Es mejor que Z? Y si Z también es cierto, ¿por qué no prefiero W? Y, lo más importante, ¿hay una verdadera relación entre X e Y? ¿Es cierto el "porque"? Eso es lo que deberíamos plantearnos. "X porque Y" no es una ecuación, sino un resultado, determinado por un proceso invisible llamado "inconsciente".


El experimento



Volvamos atrás un poco... Ahí está bien (calma, podrás regresar al presente usando mi máquina del tiempo). Estamos en 2005, participando en un pequeño experimento psicológico que más tarde hará historia. Alguien con una bata blanca se acerca con dos fotos, una en cada mano, de dos mujeres distintas, y nos pregunta cuál nos parece más atractiva.

La primera observación importante que hay que hacer aquí es que el nivel de complejidad de la experimentación científica de un organismo está seriamente limitado por su cantidad de manos.

Luego de que elegimos, nos da la foto y nos pide que describamos qué es lo que más nos gustó de ella. Hacemos lo que nos piden y nos vamos a casa. Como estamos en 2005 y no tenemos mucho que hacer durante la siguiente década, propongo intentar resolver el crucigrama que Svetlena y Semión Beliáyev acaban de inventar: 64.371 palabras. No te preocupes: hay tiempo para aprender ruso.

La cuestión es que, hagas lo que hagas, en el laboratorio y ya en privado, los investigadores se quedan analizando las descripciones que hicimos de las fotos elegidas, sin sospechar que venimos del futuro. Todas las descripciones parecen igualmente emotivas, específicas y con el mismo grado de convicción... Lo cual es bastante extraño, porque en la mitad de los casos los investigadores habían hecho una sutil prestidigitación y entregaron a los participantes la otra foto.

¿Servirá de algo si volvemos otra vez en el tiempo y repetimos el test, prestando más atención? Lo dudo, porque en este momento los científicos rellenan una tabla que concluye que sólo un 13% de los conejillos de indias se percataron del truco. El resto, un increíble 87% de las personas, se fue a casa como si nada, no sólo sin mostrar dudas acerca de lo que habían elegido sino también convencidos de por qué habían elegido así, sin enterarse de que su propia justificación era una cruel mentira de sus cerebros de mono superdesarrollado.

De todos modos, no hará falta regresar en el tiempo, porque recibiremos una nueva invitación al laboratorio. Esta vez, los conductores del experimento nos preguntarán con más detalle por qué elegimos a esa mujer (que no hemos elegido). Bueno, nosotros ahora sabemos el truco, pero los otros, desafortunados ignorantes que no leen Cibermitanios, están convencidos de que se les muestra la foto que habían elegido y explican su preferencia.

Como resultado del autoengaño, la mayoría tendrá que exagerar mentalmente los rasgos que le habían parecido atractivos para justificar la situación, y hasta en algunos casos los participantes van a inventar completamente la razón de su preferencia: -Me gustan las mujeres que usan aros -dirá uno, cuando en verdad la mujer de la foto elegida no los llevaba.

Ahora, al final del experimento, se le pregunta a los participantes si creen que hubiesen notado una manipulación de esta clase en las fotos, y el 84% contesta que sí. Es decir que no sólo somos estúpidos sino que además nos creemos listos. Sólo un 3% parece haber dudado de su propia capacidad.

Bien, volvamos al presente -donde con suerte ya resolvimos el crucigrama más grande del mundo-, con un leve mal presentimiento... Quizá alguna vez fuiste a comprar algo y, al desenvolverlo en tu casa, era otra cosa... pero nunca lo supiste.


Fabulación y confabulación



El viaje en el tiempo era indispensable porque esto es más que sólo la ceguera al cambio entre las fotos (además, es una buena forma de hacerte leer un texto largo sin que pierdas tiempo). Se extiende mucho más allá, entre quiénes-fuimos y quiénes-seremos, determinando quiénes-somos.

Porque si la personalidad no es más que una suma de preferencias (aunque no sólo mentales sino también genéticas y ambientales, pero pre-fijadas en cualquier caso), y somos tan fácilmente engañados acerca de lo que preferimos e inventamos tan descaradamente el por qué de cada preferencia, bueno, algo anda mal...

Es indudable que estamos donde estamos gracias a nuestras elecciones. Sí, yo también noto un olor a política en esto, aunque no fue mi intención. Pero, ya que estoy, no puedo pasar por alto el oxímoron del que se enorgullece la democracia: "elecciones obligatorias". [Edit: cf. "Elecciones obligatorias"]

Pero sin importar cuánto nos puedan haber inducido o engañado para "elegir" determinada cosa en el pasado, lo interesante es preguntarse cuántas y cuáles de esas elecciones seguimos justificando erróneamente, traicionándonos a nosotros mismos.

Desde nuestro desayuno pre-ferido ("puesto adelante") hasta nuestra vocación de por vida, y desde la persona que escogemos para que nos acompañe hasta la que elegimos para guiar el destino de nuestro pueblo... ¿Justificamos lo que nos gusta, o nos gusta lo que justificamos, como en el experimento de las fotos?

Estas son algunas conclusiones apresuradas que se pueden extraer de la experimentación científica: la próxima vez que pidas una pizza por teléfono podrían traerte una sopa (¡o un canguro!), y aún así jurarías a tus amigos que es la mejor pizza del mundo (quizás, después de todo, lo que hoy llamamos "pizza" era originalmente en realidad un canguro). Quién sabe...

Este mecanismo psicológico afecta a nuestra percepción de por qué tenemos una preferencia en particular o de cómo llegamos a una determinada idea. Después de todo, generalmente uno no sabe por qué se enamora de determinada persona; debe haber en esos casos una fabulación atroz de nuestras mentes para convencernos de que esa persona es especial, y no solamente... una persona.


Contenidos y procesos



Psicológicamente, podemos diferenciar entre contenidos mentales y procesos mentales. Nuestra consciencia, y todo lo que ella pueda extraer mediante la introspección, nos da acceso a contenidos, mientras que los procesos permanecen ocultos. En otras palabras: sólo somos conscientes del resultado de los procesos mentales. Lo admito: repetí la palabra "procesos" y fallé en decirlo con otras palabras.

En algunas teorías psicológicas, el inconsciente se limita a realizar automáticamente procesos menores y seguros, como llevar a cabo objetivos que ya han sido decididos conscientemente. En otras teorías más aceptadas, en cambio, el inconsciente es la parte que toma las grandes decisiones, dejando a la consciencia ver sólo los resultados, que inocentemente llamamos pensamientos.

Por ejemplo, podríamos creer que elegimos una marca de bebida por su sabor, cuando inconscientemente la elegimos por el envase, por los remanentes publicitarios en nuestra memoria o, peor aún, por cómo estaba ubicada en la góndola respecto de otras marcas. La cantidad de niveles de sospecha en este tipo de elecciones es prácticamente inagotable, y estoy seguro de que nunca se puede estar seguro de nada.

Y ahora, ¿qué hacemos con todo esto? Yo rescataría de la memoria una frase de Richard Feynman: Es mucho más interesante vivir no sabiendo que tener las respuestas equivocadas. Este no-saber es nada menos que un saber que las respuestas son falsas. Eso ya es bastante saber para un no-saber. Ignoro, de hecho, si hay una sabiduría más sabia.

El experimento original de las fotos intercambiadas fue replicado por diferentes investigadores en diferentes épocas bajo diferentes condiciones con diferentes sujetos/objetos y con el mismo resultado: una justificación aparentemente sólida (si no se detectaba el truco), autoconfabulada.

Lo que yo me pregunto es si la justificación de aquellos del grupo de control, a los que se les había dado la foto que efectivamente eligieron, era en modo alguno más coherente o si, por el contrario, justificaron su elección del mismo modo, es decir, sin tener idea del proceso de la elección, sino, simplemente, justificando un contenido ya existente. (Si vas a entender algo de todo esto, por favor, que sea este párrafo.)

Porque estar de acuerdo con uno mismo no es garantía de ser consciente, sino tan solo consistente.

Y, aunque "X porque Y" nos siga dando buenos resultados, vale la pena supervisar el proceso subyacente cada tanto, por las dudas. Si bien el presente es algo que depende del pasado, el pasado es un concepto que cambia de acuerdo con el presente desde el cual se ve. Algo bueno puede surgir de la revisión. Por ejemplo, si los barrotes de las celdas fueran horizontales, los guardias podrían pasar platos de comida sin abrir la puerta y nos ahorraríamos muchas malas películas. En muchos casos el presente exige reconsiderar la importancia del pasado y su significado.

Demasiadas veces se ha escrito que sobre gustos no hay nada escrito, aunque tal vez no se haya leído en tantas ocasiones con detenimiento. ¿Qué son los gustos personales, si no procesos ya escritos? Uno elige lo que le gusta (si puede), y en eso no hay libertad alguna porque uno no elige lo que le gusta.

Ahora, elegir algo nuevo, incierto, desconocido, algo que provoca miedo, duda y una sensación de no saber lo que se está haciendo, eso es la verdadera libertad. Paradójicamente, la libertad de elección incluye algo de azar, de caos, de errar; es en cierto modo elegir "mal", más allá de la preferencia establecida, y eso requiere un altísimo grado de control.

Para ser libre hay que librarse también del tirano que habita en uno y dicta sus hábitos. No hay libertad de elección sin creatividad, y por ello el problema del artista que todos tenemos dentro es que su capacidad compite con su buen gusto.

Así que... ¿realmente elegiste leer este blog? ¿Por qué? ¿Lo votaste?

Y por eso es que no soy político. Soy demasiado honesto (y sexy).