Cibermitanios

Ilusiones ópticas interactivas

Colección exclusiva de procesos que tu cerebro no puede entender.
Inauguramos este flamante Mes del Ocio con una colección inaudita de ilusiones ópticas (mayormente inaudita porque son para ver, aunque también todas para interactuar e incluso algunas para escuchar). Con seguridad, todas te van a enfrentar con tu propio cerebro en una batalla de percepciones y realidades que a veces es simplemente irreconciliable, pero que algo te puede enseñar acerca de ambos mundos.


Ilusión de los pasos




En esta ilusión parece que los rectángulos juegan una carrera, alternándose la delantera constantemente. En realidad, como podrás comprobar presionando el botón fondo, siempre están a la misma distancia de la meta. Con los otros botones podrás hacer algunos experimentos para investigar el efecto. Por ejemplo, con el botón color observarás que el rectángulo inferior, al adquirir exactamente la misma luminancia que el fondo, parece avanzar aún más "de a pasos", mientras que en el de arriba el efecto es más sutil.



La ilusión óptica ocurre porque, al tener el primer rectángulo una luminosidad muy parecida a la de las rayas blancas del fondo, la mitad del tiempo no nos llega información de movimiento al cerebro. Lo mismo ocurre con el objeto más oscuro y las rayas negras, pero a intervalos opuestos, creando al sensación de alternancia. Además, la información del borde de cada objeto móvil se encuentra únicamente en el color, y la corteza visual no puede detectar el principio y el final de cada rectángulo al mismo tiempo en ningún instante dado.


Ilusión de Kitaoka




Ya deberías haber notado el efecto al desplazar la página: el rectángulo central parece "desprendido" cuando se mueve la página o la pantalla, como vibrando en sentido perpendicular al movimiento del fondo. Una ilusión más sutil aparece cuando se intenta fijar la vista, lo cual es imposible en la realidad, ya que los ojos hacen "sacadas", movimientos muy rápidos y repentinos continuamente. Las sacada puede simularse toscamente con los botones sacudir.

El ojo tiene, además de conos para detectar el color, bastones que registran la luminosidad. Pero éstos sólo funcionan cuando la luminosidad cambia. Si se quedaran mirando un punto fijo, dejarían de enviar señales al cerebro y, por lo tanto, literalmente dejaríamos de ver. Por eso es que se mueven imperceptible pero continuamente, al rededor de 60 veces por segundo, para actualizar la imagen que envían a la corteza visual.

Esta imagen está diseñada de modo que la pérdida de definición natural de las cosas al moverse cambie significativamente la dirección interpretada por el cerebro.


Ilusión del eclipse desvinculante




Si no fuera porque todos sabemos que hay un truco, diríamos sin dudas que hay cuatro líneas moviéndose en pares, es decir, vinculadas de a dos. Pero, en realidad, las cuatro líneas están vinculadas entre sí. No lo sabemos al principio porque el significado está ofuscado por cuatro objetos invisibles que eclipsan la imagen, como verás al activar el botón alternar oclusores.

Lo curioso es que ganar ese conocimiento no cambia la percepción al volver a ocultar los oclusores: inmediatamente el cerebro vuelve a su interpretación inicial, en contra de toda evidencia. Eso es ridículamente equivalente a ver un eclipse y creer que el Sol tiene un agujero en el centro, aún sabiendo que se trata del tránsito de la Luna u otro objeto. Esta es la verdadera ilusión: cuando se vuelve a ver sabiendo.

En parte, lo que causa la persistencia del error es el hecho de que sea blanco –y no negro– el color del fondo y de las figuras que eclipsan al objeto semoviente. La mente no está tan preparada para ver estos fenómenos más que en la penumbra, con siluetas oscuras a contraluz.

Tip: Si se fija la vista a uno de los costados de la pantalla y se observa la ilusión de reojo, se pierde suficiente definición en la imagen como para tomarla por lo que es: un cuadrado oscilando.


Ilusión de las torres inclinadas





Un efecto un poco más sutil para relajar la vista: Dependiendo de la persona, el edificio de la derecha puede parecer bastante más inclinado que el de la izquierda, a pesar, obviamente, de que ambos tienen exactamente el mismo ángulo (de hecho, es la misma imagen repetida, como comprobarás con el botón desplazar.

La ilusión nace de una contradicción lógica de la que casi seguramente no somos conscientes: el punto de fuga de ambas torres es distinto, por lo que el cerebro debe interpretar a ambas como si estuvieran en contextos separados, dividiendo la realidad que percibe al unísono. Esto es "más lógico" para el cerebro: Si hay dos puntos de fuga, ¡debe haber dos puntos de vista! –dice Procusto–.

Por otro lado, las paralelas convergen en el infinito –no es negociable para la percepción–. Y la composición de la imagen realmente respeta esto (el lado izquierdo de cada edificio, por ejemplo, es perfectamente paralelo con el del otro), pero en conjunto todo se va al demonio. Hay que separarlo. Te asombraría saber las cosas que hace el cerebro para no admitir que la realidad viola las reglas del "diseño".


Ilusión de Pinna-Brel­staff




Regresemos al movimiento: Es obvio al fijar la vista en el centro de la imagen un efecto de giro y contragiro de los anillos a medida que crecen o se achican, aunque en realidad la imagen no cambia en ese sentido (sólo su tamaño es transformado). Incluso deteniendo la animación con el botón correspondiente y acercando o alejando la cabeza notarás el mismo efecto (y por el mismo precio te sentirás bastante idiota), tal vez más pronunciado porque ahora nada se mueve más que tu cabeza, y todos sabemos que tu cabeza no puede estar mal...

Una parte de la ilusión se explica con fenómenos gestálticos (principalmente los principios de cierre y de proximidad): la continuidad que fabrica la psique al interpretar que hay tres anillos, cuando sólo hay 98 círculos cuyas texturas se orientan respecto de un punto en común.

Estas texturas se encuentran a 45º de diferencia en cada anillo pero tienen un destino común entre las del mismo anillo, de modo que al moverse activan opuestas interpretaciones de dirección de movimiento: el "giro" es resultado del cerebro intentando compensar esa contradicción que él mismo generó. Deberías ir entendiendo que ilusiones ópticas hay pocas, a menos que quieras llevar a tu cerebro a visitar al oftalmólogo...


Ilusión de la adaptación al contorno




Pulsa el botón destellar y fija la vista en la cruz central hasta que la animación se complete. Si todo sale bien, no te saldrá espuma por la boca, lo cual implica que también pasaste el test de epilepsia.

Más allá de eso, se supone que vieras desaparecer las ruedas de la bicicleta, al menos por un instante. Si desplazas la mirada aunque sea un milímetro después de la animación, la ilusión desaparecerá.

Ese efecto se debe a que el alto contraste durante los destellos desplaza la transferencia del contraste menor entre las ruedas y el fondo. El fenómeno opera enteramente en el cerebro, activándose después de unos segundos para suprimir la información que considera menos relevante.

Por eso es que resulta imposible percibir la violación sistemática de los derechos humanos cuando el gobierno destella planes sociales y espectáculos masivos, lo cual estimula las circunstancias ideales para el crecimiento de tales faltas morales, sin las cuales no habría necesidad de tener gobierno ajeno alguno.


Ilusión del engranaje descompuesto




En términos generales, mayor es el efecto cuanto más evidente es que se trata de una ilusión, es decir, de una malinterpretación. Es más: casi siempre lo que está errado es uno mismo; la realidad casi nunca se equivoca. Por lo mismo, hay ilusiones demasiado sutiles de las que jamás estaremos conscientes. pero este es uno de los casos groseros: salta a la vista que algo está mal con la percepción.

El efecto casi caleidoscópico de esta animación se produce en un instante en que las figuras dejan de superponerse y se separan completamente. En ese momento, el cerebro parece incapaz de asignar una relación entre ellas y de predecir, por lo tanto, cuál es la que se está moviendo respecto a las otras (aunque físicamente la rotación es perfectamente suave).

Accidentalmente descubrí que al agregar una sombra a los engranajes el efecto desaparece o disminuye considerablemente, lo cual sugiere que el mismo es producto de una confusión entre figura y fondo, al menos parcialmente. La relación entre los tres componentes vuelve a ser evidente y el cerebro deja trabarse cada un segundo gritando como si le estuvieran arrancando los ojos.


Ilusión del giro inverso




Espero que no te hayas mareado porque seguimos girando. Aunque en este caso puede consolarnos la sensación subliminal de que los "rayos" de esta "rueda" "giran" en sentido opuesto. "¿OK?"

Ahora que estás mejor del mareo, puedo sugerir que detengas la animación y notes un segundo efecto óptico: la apariencia de que la rueda sigue girando por un instante. Es que una parte de tu cerebro ya predijo que iba a girar cuando otra parte decidió apretar el botón. No nos ponemos de acuerdo ni con nosotros mismos. O sí. O no. ¡Rayos!

La explicación es realmente simple para la ilusión de primer nivel: hay un punto en cada instante en que el color de cuatro de los rayos es idéntico al del fondo (podrás comprobarlo contándolos al detener la ilusión). Aunque hay 16, sólo podemos percibir 12 rayos en cualquier instante dado, lo cual deja "huecos" que se van desplazando en sentido antihorario.

Obviamente, los rayos no se mueven en absoluto. Y, de hecho, el fondo no gira como probablemente estás imaginando, sino que avanza 22,5 grados cada vez, como un motor paso-a-paso. La suavidad del giro es una ilusión creada por el cerebro al simplificar los 18 tonos de gris en un gradiente, que es más económico. Podrás notarlo al aumentar el contraste y esconder los ¡rayos!.


Lilac Chaser v.2




Esta es una mejor versión (tecnológicamente actualizada) de las ilusiones que presenté con detalle al hablar del Efecto Troxler.

Aparte de un fenómeno conocido como "movimiento beta", en el que el cerebro interpreta que hay un giro donde no lo hay, el efecto realmente asombroso es el de la transmutación de los colores y posterior desaparición total que sucede cuando se fija la vista en el centro por unos segundos.

La imagen fantasma de cada círculo primero crea una imagen en negativo. Al rato, el cerebro se acostumbra a que esto suceda y simplemente deja de procesar toda la maldita cosa. Así de simple. Caso cerrado. El cerebro queda libre para entrar un rato a Facebook.


Condicionamiento audiovisual




Finalmente (sí, ya terminamos, no llores), una ilusión híbrida entre óptica y acústica. Opústica o acóptica, según prefieras. Aunque en realidad es plenamente mental (¿mentálica?) y tiene que ver con un asombroso principio de la psicología Gestalt mediante el cual, básicamente, uno puede interpretar lo que se le dé la gana ante una situación ambigua.

Asegúrate de probar el sonido antes de continuar con el experimento, por lo antedicho.

Eso es todo por ahora, pero no te rindas y regresa por más porque Cibermitanios nunca se agota de gotear maravillas.