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Inventos y descubrimientos científicos de 2015 (1)

Porque la noticia de una cosa corre más rápido que la cosa en sí misma.
Tarde pero seguro: No es novedad que la noticia de una cosa corre más rápido que la cosa en sí misma. Pero hay lugares donde la cosa (la ciencia) nunca llega a la meta, al menos en un nunca humano, en una vida o en una generación. Es fortuna tener siquiera la noticia científica –ya que a veces ni ésta llega–, aunque ya no sea nueva... Sobre todo teniendo en cuenta que hasta el tiempo tarda más en llegar...


Inventan un teclado que fortalece las contraseñas identificando al usuario


Un nuevo invento añade seguridad a la informática: un teclado de PC que reconoce al usuario por la manera de escribir su contraseña. Aseguran los inventores que es el método más seguro del mundo, aunque mis habilidades informáticas sugieren que este mecanismo puede violarse mediante una compleja maniobra de suplantación del teclado inteligente por otro más estúpido que el hacker habrá de tener la precaución de llevar consigo.


El tiempo podría haber cambiado su velocidad


Según la teoría de la relatividad especial, los satélites de GPS deberían tener un tiempo más rápido desde la perspectiva terrestre y, a la vez, los relojes de la Tierra deberían correr más deprisa vistos desde los satélites. Nuevas observaciones dicen que lo primero ocurre pero no lo segundo, lo que sugiere que el tiempo transcurría más rápido antes que ahora e implicaría que la energía oscura (supuesta responsable de la aceleración de las galaxias) no existe.


Habría dos planetas más en el Sistema Solar


Nuevos cálculos determinan que, para explicar la alineación y comportamiento de algunos objetos transneptunianos, debería haber al menos dos planetas desconocidos más allá de Plutón. Según la teoría prevaleciente, tales distancias son demasiado grandes para permitir la formación de planetas, pero bien podrían haber nacido cerca del Sol y haberse alejado por medios artificiales de sus habitantes vampiros alérgicos al reguetón.


Las ciudades crecen como las galaxias


Nada es aleatorio: la segunda palabra más usada aparece la mitad de las veces que la primera, la tercera, 1/3 de las veces, la cuarta, 1/4, etc. Esta es la Ley de Zipf, y a ella obedece también la cantidad de amigos de Facebook de las personas más populares, el número de enlaces hacia un sitio web, la cantidad de estrellas de una galaxia y –según se comprobó ahora– la población de las ciudades más grandes, entre otras cosas.


Descubren los planetas más antiguos del universo


Descubrieron los cinco planetas más antiguos del universo, todos al rededor de una misma estrella, Keppler-444. Pero si esto es asombroso, más lo es su edad: 11.200 millones de años... ¡Prácticamente no existía materia sólida en el cosmos cuando nacieron! Si bien estos planetas en particular parecen inhabitables, el descubrimiento aumenta dramáticamente las probabilidades de que se hayan desarrollado civilizaciones inteligentes (o como la nuestra).


Duchas espaciales para la Tierra


La proverbial escasez de lluvia en el espacio hace que los astronautas se bañen siempre con la misma agua. Pensando en esto, un diseñador creó un sistema para reutilizar el agua y ducharse con un 10% del líquido que se gasta habitualmente, ahorrando a la vez un 80% de la energía, ya que el agua permanece caliente durante el reciclaje. Este invento es todo lo que necesitas para saber lo que siente un astronauta (cuando está de vacaciones en la Tierra).


El chicle remueve tantas bacterias como el hilo dental


Un experimento demostró que la goma de mascar actúa como una esponja donde quedan atrapadas las bacterias y son eliminadas al escupirla. Un sólo chicle puede capturar cien millones de bacterias, que parece mucho pero es apenas un 10% de la cantidad que tienen la saliva. Es la misma cantidad que remueve el hilo dental, aunque en diferentes áreas de la boca, por lo que no es un sustituto (aunque sustituye perfectamente al no-uso de hilo dental).


El dinero no compra la felicidad, pero vende la tristeza


Un análisis reveló que las personas con mayores ingresos económicos no son más felices, pero que sí padecen menos episodios de tristeza. En definitiva, parece que los dólares secan mejor las lágrimas que los pañuelos regulares. Si bien se mira, es lógico que uno pueda superar los percances cotidianos comiendo manjares exóticos mientras mira una película en siete dimensiones en su Ferrari voladora en compañía de un clon mudo de Megan Fox.

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