Cibermitanios

Inventos y descubrimientos científicos de 2014 (9)

Todo está conectado...
Los sabios milenarios tienen razón, y la ciencia hoy lo reafirma: todo está conectado: Stonehenge con el cielo, tu flora intestinal con tu estado de ánimo, los edulcorantes con la obesidad, la piel con las abstracciones geométricas y tu pantalla con Cibermitanios, para que sigas estando al tanto de los avances científicos en la era más cambiante de la historia de la humanidad...


El agua del Sistema Solar es más antigua que el Sol


Nuevas simulaciones sugieren que al menos una parte del agua que compone este y otros planetas cercanos, en lugar de haberse formado por las reacciones químicas del Sol, vino en forma de hielo desde otras estrellas mientras la nuestra nacía. Esto implica la posibilidad de que dicho hielo contuviera elementos orgánicos o incluso vida congelada, posiblemente junto con instrucciones: "Manténgase alejado de la luz solar. Puede causar humanos".


Seremos 11.000 millones en menos de un siglo


Se calcula que, a finales de este mismo siglo, la población humana alcanzará los 11.000 millones, lo cual es un aumento del 57%, el doble de lo esperado hasta este cálculo. Aún hay esperanzas de que esos 4.000 millones extra se conviertan en científicos y líderes que diseñen un modo de no morir apretados tras agotar los "recursos" del supermercado Tierra. Actualmente, hay oferta "2x1" en pollos, vacas y jugo de dinosaurio. ¡Aproveche mientras pueda!


Los edulcorantes pueden provocar diabetes y obesidad


De entre todas las porquerías que consumimos, se ha encontrado que los edulcorantes artificiales comunes (sacarina, aspartamo y sucralosa) provocan cambios irreversibles en la flora intestinal que conducen a una intolerancia a la glucosa en sólo una semana y, naturalmente, a un aumento en el riesgo de diabetes incluso mayor que si se consume azúcar en su lugar. Por eso no sirven para perder peso, pero la gente se distrae fácilmente con la publicidad.


Los celulares podrían estar encogiendo nuestros cerebros


Se encontró una relación entre el hábito de usar teléfonos y demás dispositivos multimedia mientras se realizan otras tareas y una reducción en la materia gris de una zona del cerebro que controla emociones y procesos cognitivos provocando, entre otras cosas, deficiencia de atención y distracción y deficiencia de atención y distracción. No está claro cuál de las dos cosas causa a la otra, pero la comunidad científica lo está debatiendo por WhatsApp.


Los rostros humanos evolucionaron para diferenciarse


Más allá de nuestra percepción entrenada en reconocer rostros humanos (y a veces chinos), el genoma del ser humano está especializado más que el de ningún otro animal en fabricar rostros "únicos" –reveló un análisis genético de mil personas–. La teoría es que la resultante diversidad facial es un mecanismo evolutivo que evita el caos social. Para comprobarlo experimentalmente, bastaría con crear una sociedad de humanos idénticos (o viajar a China).


Descubren otros monumentos ocultos bajo Stonehenge


Mediante nuevas y diversas técnicas no-destructivas (radares, magnetómetros y escaneo láser 3D), se ha encontrado que Stonehenge pertenecía a una red mucho más vasta de construcciones, incluyendo un enorme edificio de madera de 6.000 años y 60 monolitos más organizados al rededor de Stonehenge. Se cree que algunos representan alineaciones astronómicas (la verdad es que alguna constelación, en algún lado, coincidirá).


El supercúmulo local ya tiene nombre propio: Laniakea


Así como los astros se agrupan en galaxias, éstas se juntan formando supercúmulos. El nuestro tiene cerca de cien mil galaxias compuestas por alrededor de 100 mil millones de estrellas (tantas como neuronas tiene tu cerebro) a lo largo de 520 millones de años luz (cien veces más de lo creído hasta ahora). Y los científicos acaban de bautizar a este monstruo astronómico como "Laniakea", que en hawaiano significa "cielos inconmensurables".


La flora intestinal manipula nuestras mentes


Así de sensacionalista como suena, es verdad: las bacterias que habitan en nuestros intestinos tienen diferentes preferencias de alimentos y, cuando sus favoritos escasean, liberan sustancias químicas que envían señales a través del nervio vago y nos hacen sentir mal; del mismo modo, segregan sustancias "de recompensa" si ingerimos lo que quieren (pero no se lo digas al psicólogo porque te va a internar). Si eso no es manipulación, necesito chocolate.


La piel también puede pensar


Las neuronas no están sólo en el cerebro: se reparten por todo el organismo, estando la mayor concentración en el intestino. La piel también las posee, y –se descubrió ahora– son capaces de hacer cálculos geométricos acerca de lo que tocan. Esto significa que la experiencia del tacto ya ha sido procesada antes de llegar al cerebro. También la retina tiene neuronas que pre-procesan la información visual, y quizá los hombres sí podamos pensar con otros órganos.

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