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La tabla del nueve escrita en tus dedos

Esto va a ser rápido y te acompañará de por vida.
Hoy aprendí algo muy sencillo: una técnica que te permite recordar la tabla del 9 únicamente mirando los dedos de tus manos, suponiendo que tengas al menos diez. Esto va a ser rápido y te acompañará por el resto de tu vida. Si bien y por un lado no pasa de ser una curiosidad, también puede ser útil para enseñar a alguien a multiplicar o, simplemente, para reflexionar un rato acerca de la naturaleza de las operaciones matemáticas.

Supongamos que necesitas saber cuánto es 4×9. Todo lo que tendrás que hacer es mirar tus dedos y bajar el 4º.

4×9

Luego deberás contar los dedos que quedan a su izquierda, que en este caso son 3. Ese dígito corresponderá con la decena del resultado. Luego contarás los que quedan a la derecha, que en el ejemplo son 6. Éste representará el valor de la unidad. El resultado es 36.



¡Sí, hay una calculadora en tus manos! ¡No, no sirve para mucho! Pero nunca se sabe cuándo habrá que enseñarle a un niño la tabla del nueve o si el Alzheimer nos hará olvidar algo tan sencillo, que después de todo sabemos de memoria. Incluso podría servir para impresionar a alguna chica (tiene que ser muy impresionable).

1×9

Es interesante que con este método el orden de los factores sí altera el producto: si, en lugar de 4×9, hicieras 9×4, el resultado sería 81. Y seguiría sin funcionar aunque contaras los dedos de derecha a izquierda: te daría 18.

Lo importante es poner el número más pequeño (el que no es nueve, salvo que la operación sea 9×9) en primer lugar, es decir, bajar el dedo correspondiente al número que queremos multiplicar por nueve. Así que en el caso de 9×8, deberías bajar el 8º dedo:

9×8

Para terminar con este humilde ejemplo de las cosas que no sabemos que no sabemos, voy a darle a este truco 10 puntos (en base 2). Es decir, dos puntos: uno por original y otro por recordarnos que estudiar es para ignorantes.

Memorizar es aprender sin comprender y, aunque en este post no comprendimos nada, aprendimos que hay otra forma de ver lo mismo, y eso debería bastar para ponernos a pensar –en lugar de sólo estudiar–, que es lo que hacen los genios.

Saludo vulcano