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Cómo orientarse por las estrellas

Posiblemente el pasatiempo más antiguo y atrapante de la historia de la humanidad.
Si siempre quisiste poder impresionar a alguien nombrando las estrellas, o si tu espíritu aventurero te guía ocasionalmente por caminos extraños, o si simplemente estás leyendo esto sin nada mejor para hacer, ya olvidé lo que iba a decir. Pero tiene que ver con las estrellas y con los misterios que revela su lectura, posiblemente el pasatiempo más antiguo y atrapante de la historia de la humanidad: el sexo la astronomía.

Antes de abrir este misteriuoso libro, pulamos nuestras brújulas conceptuales: orientarse es buscar el Oriente, que no sólo es el Este, sino que originalmente significa "nacido" (oriens), en obvia referencia al Sol. Las estrellas –aunque no se supiera en es emomento que el Sol era una– están presentes desde siempre en la orientación. Sin ellas, probablemente una civilización global jamás hubiera nacido. Mientras tanto, también es posible occidentarse buscando el Oeste u Occidente –donde el día ha "caído" (occidens)–.

Ya tenemos media brújula y nos faltan dos puntos cardinales: el Norte o Septentrión, es decir, los "siete bueyes" que tiran del asterismo de El Carro (que más abajo aprenderemos a identificar), y el Sur o Meridión, que en realidad refiere al mediodía, momento en que las sombras escapan de sus objetos hacia el cuarto punto cardinal.

La primera conclusión se hace evidente: poco de esto servirá para orientarse en otro planeta, así que no te vayas muy lejos...


En el Norte


Orientarse en el hemisferio Norte o en el Sur no es lo mismo, ya que no todas las estrellas son visibles desde ambos, especialmente las cercanas a los polos, que son las que más nos ayudarán a encontrar los mismos. Si esto fuera un diseño inteligente, habría estrellas describiendo un "+" y un "-" a cada lado del horizonte, al menos si fuera tan inteligente como yo, pero lamentablemente será un poco más complicado (no mucho).

Una señal inequívoca de que nos encaminamos hacia el Norte es la presencia de osos polares. Sin embargo, este efecto queda anulado si nos hemos perdido en un zoológico, aunque generalmente podemos distinguir el Polo Norte de un zoológico observando nuestra extremidades: si una de ellas está en la boca de un oso, es una buena señal: estamos cerca del polo. Adicionalmente, nótese que el Polo Norte también se caracteriza por la ausencia total de barrotes.



De cualquier modo, los osos (o, mejor dicho, la osa) nos ayudarán a orientarnos (o, más bien, a septentrionarnos) gracias a la sistemática imaginación de las civilizaciones antiguas... Y no tan antiguas, que en sus intentos por explicar lo entonces incomprensible han regado además tanta ignorancia que el tiempo ha desbordado de ella hasta nuestro días. Por ejemplo, la explicación bíblica de que para permitir la entrada del agua del diluvio, Dios quitó una de las Pléyades: hoy sabemos que, al rededor de hace cuatro mil años, esa estrella se convirtió en una enana blanca al agotar todo su combustible y que, al rededor de 1882, Dios ha muerto.

En el cielo, una de las áreas más importantes es aquella donde habita la Osa Menor, antes conocida como El carro, conjunto de siete estrellas de entre las cuales sobresale en brillo y tenacidad por permanecer al Norte Polaris, la Estrella Polar.



[pasa el mouse sobre las estrellas para ver sus nombres]

Las letras griegas que preceden al nombre de cada estrella (pasa el mouse sobre cada una en la imagen para verlas) determinan el brillo de las mismas (o magnitud aparente) que decrece desde α hasta η. Si bien α Polaris es la más brillante, quizá veas primero al par β Kochab - γ Pherkad. Esta clasificación ayudará al ojo a ubicar a Polaris y a identificar al resto de las estrellas de la constelación, así como a repasar el alfabeto griego, cosa que puede ser muy útil si no se tiene nada para leer más que las estrellas.

La magnitud aparente se refleja con un número que cuanto más alto, menor brillo indica. Así, el Sol tiene una magnitud aparente de -26,7, la estrella más brillante (Sirio), de -1,5, y el ojo humano puede ver a simple vista estrellas de hasta magnitud  5 o 6. La magnitud de Polaris es de 1,97. Las medidas de Angelina Jolie son 90-63-91.

Polaris nunca se esconde del cielo septentrional; no se ve desde el hemisferio sur, por lo que verla ya es un indicio de dónde se está; además, allí donde veas a Polaris estarás mirando al Norte... a menos que estés exactamente en el Polo Norte, porque entonces estarás mirando hacia arriba. Nótese también que estando en cualquiera de los polos es imposible mirar al Este o al Oeste: todo terreno desde allí visible queda hacia el Sur.

Eje terrestre / Polaris

La constelación completa de la Osa Menor puede girar, pero Polaris quedará siempre atornillada en el mismo lugar, ya que se ubica en una prolongación imaginaria del eje de rotación de la Tierra (al menos hasta el año 2100, ya que luego que comenzará a alejarse y habrá que usar otra estrella). De modo que el resto de las estrellas de la constelación puede aparecer debajo de Polaris o encima o a los costados o en diagonal. Por la misma razón, cuanto más arriba –lejos del horizonte– se vea a Polaris, más cerca del Polo Norte se estará.



En el Sur


Para quienes merodeamos el hemisferio Sur del tercer planeta solar, será más útil otra constelación. Si bien hay una Estrella del Sur (Sigma Octantis o Polaris Australis), es demasiado débil; su fuerza de 5,42 en la escala de magnitudes aparentes, y ni siquiera es suficiente para permitirle guiñarnos en dirección sur. Es la estrella más pequeña de las 27 que aparecen en la bandera de Brasil, donde también se observa la Cruz del Sur. Y será la Cruz del Sur la que usaremos para orientarnos, ya que señala hacia la posición de la tenue σ Octantis.

Estrellas de la bandera de Brasil

Gracias, Brasil, continuaremos sin tu compañía (cuando haga mi propio país, su bandera tendrá todas las estrellas del universo, el modelo estándar de partículas, el genoma humano, los primeros mil decimales de pi y el teléfono de la pizzería).

Ubicar la Cruz del Sur es muy simple. Primero, preferentemente hay que estar en el hemisferio Sur. Después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento. No, eso es un tango. Después hay que conocer algunos de los siguientes datos (no te sabrás cuáles hasta que sea demasiado tarde)...

La Cruz del Sur, que en rigor es la constelación Crux y la más pequeña de las 88 que existen, consta principalmente de diez estrellas, de las cuales la más brillante es Ácrux (α Crux), que casualmente representa la punta más larga del mencionado artefacto de tortura, que para los mapuches y otros aborígenes sudamericanos era la huella de un ñandú. Pero Ácrux en realidad son dos estrellas separadas por 400 ua, y una de ellas es una estrella binaria, es decir, dos astros que se orbitan mutuamente a sólo 1 ua; de éstos últimos, uno es 20.000 veces más luminoso que el Sol, por lo que si nuestra humilde estrella estuviera en su lugar, no sería visible desde aquí.



Para encontrar el sur exacto una vez identificada la huella del ñandú, hay que añadir la distancia entre Ácrux y Gacrux (en dirección Ácrux) cuatro veces y media. Ese punto imaginario que determinamos indicará siemrpe el Sur exacto, de modo que caminar hacia él nos aleja preogresivamente del Norte.

Sur

Perdón por traer de vuelta las matemática a tu vida; prometo que no habrá más complejas ecuaciones.

Hay otra técnica para encontrar el Sur a partir de la constelación de Crux, pero requiere conocer otras estrellas. Conocerlas, sin embargo del esfuerzo extra, trae además la ventaja de poder hallar más fácilmente a Crux, ya que no es la única cruz que uno puede imaginar en el cielo, así que ahí vamos...



Estas dos estrellas extra pertenecen a la constelación de Centaurus y son muy brillantes y fáciles de encontrar una vez localizada una cruz candidata. Una de ellas es nada menos que el sistema estelar Alfa Centauri, que no sólo es el más cercano al Sol (4,2 al), sino que a su vez mantiene cautivo al exoplaneta más cercano, Alpha Centauri Bb. Ahora ya sabes en qué dirección está, aunque de todos modos es inútil saludar. La otra estrella, Hadar, es un poco menos brillante y está 83 veces más lejos, pero aún así es la décima más luminosa del cielo terrícola.

Todo esto hace que sea casi imposible no encontrar el Sur mirando al cielo, y que ahora seas un experto en una pequeña porción del mismo. Apuesto a que te empieza a gustar la astronomía... Quizá también tengas ganas de hacer pis. No puedo saberlo con seguridad, pero arriesgar varias profecías es el secreto de acertar alguna.



En el tiempo


Es importante notar que Crux, así como la Osa menor y todas las otras constelaciones, gira según la época del año, la hora de la noche y la cantidad ingerida de alcohol, y puede sorprenderte apuntando hacia arriba, lo cual no te impidedirá prolongar su eje hasta dar con el punto cardinal buscado.

La boveda celeste gira (obviamente, en la misma dirección que el Sol), y su eje es precisamente ese punto imaginario que nos permitió encontrar la constelación. Gracias a esto, habría un tercer y mucho más sencillo método de encontrar tanto el Sur como el Norte, si no fuera porque requeriría que tuviésemos memoria y paciencia inhumanas. Si así fuera, bastaría con mirar al cielo durante unas cuántas horas y encontrar los ejes de rotación del cielo. Veríamos en ambos extremos cardinales algo así:

Polo celeste

[ o así ]

Pero la resolución de nuestra memoria es bastante mala. Por ejemplo, sería raro que en este momento recuerdes que la Cruz del Sur de la bandera de Brasil está al revés –quién sabe por qué–, con Épsilon del lado equivocado, cosa que no ocurre con las banderas de otro países que muestran esta constelación. De cualquier modo, esta información nos servirá, porque, como seres más o menos humanos que somos, nos orientamos no sólo en el espacio sino también en el tiempo.

Por la misma razón constante que revuelve los cielos, puede usarse la Cruz del Sur para medir el paso del tiempo: dado que toda la bóveda celeste gira en torno a la Tierra cada exactamente un día (a pesar de que algunos afirman que es la Tierra lo que se mueve), durante la noche puede medirse con precisión un intervalo de seis horas si la Cruz del Sur pasó, por ejemplo, de estar acostada a estar parada, o cualquier otro cambio de 90º.

Reloj celeste

No es difícil a partir de esto calcular tres horas (45º) o una hora (15º). Claro, no es necesario invertir seis horas mirando el cielo para saber que pasaron seis horas, lo cual sería paradójicamente estúpido; basta con mirar de vez en cuando y estar atento a sus cambios. También puede ayudar tener un reloj. Pero esto es mucho más romántico; no podía permitir que murieras sin saberlo.