Cibermitanios

Monkey see, monkey copy, monkey paste

La inteligencia y la creatividad / La imitación y la mediocridad.
Todos somos, muy en el fondo, máquinas de imitar, y quizás por eso los mimos han inspirado a más de un asesino serial: porque nos muestran nuestra propia esencia, una primitiva esencia que nos avergüenza, la misma esencia que distingue al chimpancé en el reino animal. Sin embargo, todo lo que nos distingue se ha construido sobre esa habilidad de imitar. A eso llamo "paradoja".

Cuando hablé de lo que que compartimos con los monos, omití algo pequeño. Una característica que al principio fue un regalo impagable de la naturaleza y luego, un ancla maldita, como el petróleo y los memes de Internet. Se trata del aprendizaje visual: un chimpancé puede copiar inmediatamente las acciones de otro individuo (incluso de otra especie). Sólo tres animales tienen esa habilidad: el Homo sapiens, el chimpancé y el usuario promedio de Taringa.

Hagamos un rápido y lejano viaje en el tiempo: hace un millón de años, los chimpancés aprendieron a usar ramas para secuestrar termitas de los agujeros de los árboles. El problema es que no perfeccionaron la técnica absolutamente nada hasta cierto extraño día llamado "hoy"; simplemente repitieron lo mismo durante un millón de años. Quizá las termitas ni siquiera les gusten, pero siguen repitiendo ese ritual.

Un millón de años son como 36.000 generaciones humanas -quizá unas 80.000 generaciones de chimpancés-. ¿Se imaginan a la humanidad sin perfeccionar algo durante un millón de años? Bueno, yo sí...

Nuestros ancestros usaron las mismas herramientas de piedra durante milenios sin cambiarles nada. Después, algo pasó. No importa qué; lo importante es que por eso hoy podemos copiar no sólo lo que vemos, sino también lo que oímos y, en consecuencia, lo que otros piensan. Tenemos la cabeza repleta de pensamientos ajenos. Desde la idea gravitatoria de Newton hasta la opinión del vecino acerca del otro vecino que nunca vimos y que quizá no exista [inserte su propia epifanía religiosa aquí].

Poder copiar, sin dudas, es una gran ventaja. Hasta el ADN se vale de ese recurso para perpetuar la vida.

Fueron los errores los que siempre ganaron, pero, para el momento en que ganaron, se los llamó "éxitos". Esta es la paradoja final, que el Hombre llama "evolución".Loren Eiseley, The Immense Journey

Claro, copiando lo que tuvo éxito, nadie puede fallar... pero tampoco equivocarse, progresar. Incluso en el ADN ocurren variaciones con cada copia, y ahí está el secreto de la evolución, no sólo biológica, sino también de las ideas. Errar no sólo es humano; errar nos hace humanos.

Fue nada menos que Einstein quien dijo: si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Pero estamos hablando de copiar, y la ventaja más grande de poder copiar está en copiar cosas nunca antes copiadas [cf. Biomímesis, tecnología inspirada en la naturaleza], porque eso conduce al progreso. Si un mono imita a un hombre, progresa; si un hombre imita a una hormiga, progresa, porque incorpora rutinas nuevas. Copiar siempre lo mismo, en cambio, no es progresar.

Es bueno copiar lo que se ve, pero es mucho mejor pintar lo que queda en nuestra memoria después de ver algo. Se trata de una transformación en donde la imaginación y la memoria trabajan juntas. Sólo se puede reproducir algo que nos golpeó, es decir, sólo lo esencial.Edgar Degas

Hay más desventajas en copiar algo "tal cual": uno nunca se entera de lo que está copiando -porque no lo procesó del modo en que su autor lo hizo-; no conoce si hay una alternativa mejor -porque no observó ni pensó la realidad, sino que repitió algo ya elaborado-; no tiene autocrítica –porque, en el mejor de los casos, critica al original–; etcétera.

Se dice que no existe un solo ser humano que sepa cómo fabricar un lápiz. Muchos saben extraer grafito de una mina, otros saben talar árboles, otros, tallar la madera, otros, hacerle el hueco del centro y otros, poner la mina, pero ninguno sabe hacer un lápiz. Y estoy simplificando un tema simple. Ni hablar de alguien que sepa hacer una iPad.

También se dice que en el siglo XVIII un hombre leyó todos los libros que se habían escrito. Hoy, ese hombre tendría que leer un libro por día durante 15.000 años. Claro, al año habría mil veces más libros, y así cada año, por lo que, aunque nuestro héroe fuera inmortal, no terminaría nunca, sin contar que los libros representan menos del 0,003% de la información que producimos actualmente.

Y, sin embargo, el grueso de la gente actual se dedica a copiar ese material inacabable, como si eso pudiera conducirlos a algún lado. Es extraño.

Este blog, por ejemplo, que tiene mis pensamientos, mis ideas y, sobre todo, mi trabajo (porque no me siento y cago hago un blog con dibujitos y todo) ha sido copiado y plagiado por incontables monos de otras selvas que dicen que son sus ideas, su trabajo. Pero eso ya no me molesta (esto no se trata de copyright ni copyleft ni copydown). Me molesta que haya tanta gente incapaz de crear algo (y que además se autodenomine colectivamente "inteligente", lo cual es muy mala prensa para la inteligencia). Gente que se perdió la mejor parte, la mayor parte de lo que conduce a la existencia de este blog: experimentar la realidad, cultivar dudas, investigar, pensar y trabajar para crear algo nuevo entre la jauría que persigue la cola de los demás.

Está bien: siempre hubo y siempre habrá retardados (en un sentido estricto: que llegan re tarde). Pero, ¿tienen que ser casi todos?Internet, por ejemplo, es una mayoría de simples monos que "ven y hacen"; son o parecen ser incapaces de siquiera pensar en el desafío de crear algo. Y así también es la mayor parte de la sociedad, y me incluyo en muchos aspectos de la vida (uno no puede crear todo lo que usa, como lo ejemplifica aquella ocasión en que quise dar vida a mi propia Eva con barro de mi jardín y estuve una semana sacándome hormigas del calzoncillo).

El problema está en las grandes congregaciones de monos -a veces llamadas Taringa, a aveces llamadas Nación-, porque son anti-evolutivas. El secreto del triunfo del Hombre ante el eterno copy-paste heredado del Homo erectus (que también usó las mismas herramientas durante millones de años) fue el haber apartado a los meros mimos desalmados y organizar a los creativos en una realidad aparte, una realidad donde el eterno retorno de lo mismo no pudiera adormecer al progreso. Ese proceso también es parte de otro cuento que no viene al caso de este flujo de ideas.Lo que sí es relevante es el hecho de que podemos diseñarnos a nosotros mismos si dejamos de imitar lo seguro y comprobado y, en su lugar, nos atrevemos a meditar y practicar el "no hacer siempre lo mismo", palabra esta última que, como cualquier disléxico sabe, se parece mucho a "simio". Me encantaría ver a uno o dos hacer algo nunca antes visto.

Listo. Ya me descargué. En los próximos días les voy a contar algo tan nuevo que aún ni siquiera lo inventé.