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Cómo hacer un ménage à trois

La gente suele tener una idea bastante equivocada de lo que es un trío sexual, especialmente la gente que nunca lo hizo...
Más de una vez, un par de damas me suplica para hacer un trío, y yo respondo con estas sabias palabras: "Tres son los puntos de apoyo necesarios para sostenerse en equilibrio; tres son las dimensiones del espacio, y tres son los tres chanchitos". A continuación, estos y otros profundos secretos ontológicos, de la mano sudada del experto en filosofías del amor nalgal, el Profesor Poronguetti...

Cacho Poronguetti, a su servicio. Daremos inicio a este seminario con una advertencia: libera tu mente de prejuicios así como tu pubis de ladillas. La gente suele tener una idea bastante equivocada de lo que es un trío, especialmente la gente que nunca lo hizo. Una experiencia como esta esconde grandes misterios filosóficos, y es de sabios admitir que uno es completamente virgen en ese aspecto y que, por muchas películas que haya visto, no sabe lo que la experiencia le enseñará. Esta vez, uno es el actor, el guionista, el director y la cámara misma...


El trío como experiencia multidimensional


Un trío es muy diferente del coito convencional, y nada en el Ciber Kamasutra puede ayudar. Entre el sexo de a dos y el sexo de a tres hay la misma diferencia que entre una línea y un triángulo. Y, ¿cuál es la diferencia entre una línea y un triángulo? -se pregunta tu inocente alma-. ¡Abre bien tus ojos ante la descomunal sabiduría euclidiana del majestuoso Profesor Poronguetti!

Línea sexual y triángulo sexual

Ahora que he seducido tu mente con los oscuros designios de la trigonometría poronguística, como ves, querido explorador de las bondades carnales, se agrega al esquema una sola persona, pero dos líneas. El triángulo tiene una dimensión adicional, y esa dimensión le permite contener cosas en su interior.

Mientras mi secretaria borra el pizarrón con sus pechos para el próximo dibujo -gracias, Conchita-, voy a recordar que, como bien lo explica Lao-Tsé, el vacío interior es lo que da utilidad a las cosas; es el espacio intangible en el cual se expresa la materia, es tu mente invisible que te permite ver.

«De la existencia provienen las cosas, y de la no existencia, su utilidad»

Esto es cierto especialmente en la cama, donde los agujeros juegan un papel fundamental, como cualquiera con dedos lo puede comprobar. El amor sin agujeros sería como un pantalón sin bolsillos. Y por eso estoy totalmente a favor del Tao, que, además, tiene tres letras. Y, ya extrapolando hacia la metafísica, el triángulo genera en su interior un vacío capaz de contener grandes experiencias trascendentales.

Un ménage à trois es un desafío físico, intelectual, emocional, privado y, sobre todo, colectivo, que requiere una preparación personal y un contrato social preestablecido, como veremos más adelante.

De vuelta en su aspecto trigonométrico, el triángulo sexual es un reflejo multidimensional de la cópula normal: sus ángulos suman 180 grados, es decir, otra vez una línea plana, por lo que nada se pierde, sino que se desdobla en nuevas dimensiones que le dan existencia a cualidades imposibles en el espacio unidimensional.

Por algo es que los triángulos están en las cosas más importantes del mundo, como pirámides, bikinis, quesos, etcétera. Como prueba, mi asistente dará una demostración de lo que puede ocurrir dentro de un triángulo:




Preparación personal para el ménage à trois


En una situación como esta, cada uno está a punto de debutar en un escenario erótico donde desaparecen los límites de la individualidad o a veces se superponen hasta de forma dolorosa. Por eso, el aspecto más importante del trío no es el morbo sexual sino la confianza entre los miembros (y entre los miembros de los miembros). Sentirse libre y cómodo, desnudo de cuerpo y alma frente a dos personas es la experiencia central. Si a eso se le agrega miel, la experiencia es inmejorable.

Pero, antes de bajarse los pantalones, al igual todo ser que busca la iluminación, como la polilla, hay que meditar sobre un par de cosas. Primero, la seguridad.

En una época donde hacer el amor sin protección es tan saludable como el paracaidismo a caballo, hay que doblar las precauciones y usar muchos preservativos, porque usar el mismo con dos personas es tan productivo como compartir el papel higiénico.

doble prevención

Sin mencionar el riesgo duplicado inherente al apareamiento, la reproducción, que puede traer distintos problemas de acuerdo a cada uno de estos casos:

  1. Dos hombres con una mujer: podría haber un embarazo accidental y no se sabría bien quién es el padre (la madre sería fácilmente identificable por desarrollar una afición a los vómitos matutinos).
  2. Dos mujeres con un hombre: podría haber dos embarazos accidentales, dos partos simultáneos y habría que explicarle a los niños cómo es que son hermanos y nacieron el mismo día pero no son gemelos ni mellizos y su padre nunca volvió cuando fue a comprar cigarrillos.
  3. Tres lesbianas vírgenes con el Espíritu Santo: podrían nacer tres mesías, habría que conseguir treinta y seis apóstoles y se deberían fabricar mesas muy largas para la última cena.

catástrofe sexual

Más allá de mis anteriores palabras, pequeño saltacamas, la preparación personal exige que no esperes nada en particular. Por ejemplo, para un hombre sería normal desear recibir favores orales de parte de dos mujeres a la vez, y para una respetable dama sería seductora la idea de una doble colocación. Pero un trío es una experiencia mucho más vasta; enfocarse en algo tan trillado como eso nos haría perder todo un mundo de posibilidades nunca imaginadas, no sólo en cuanto a lo físico, sino, especialmente, en cuanto a lo emocional.

Esto último es importante porque requiere dejar de lado los sentimientos por un rato, especialmente cuando dos de los integrantes son pareja. No es el mejor de los casos, entre otras cosas, porque uno tiene ciertas ideas preconcebidas acerca de lo que al otro le gusta y lo que no, y generalmente esas asunciones no son del todo correctas. Así es que hay que estar preparado para aceptar eso (que no conocemos tanto al al otro como creemos) o intentarlo junto a dos personas igualmente desconocidas.


Preparación grupal para el ménage à trois


En un ménage à trois estamos formando una pequeña sociedad. Y debe haber reglas de partida para evitar los problemas inherentes a cualquier sociedad: ambición, favoritismo, marginación, celos, rivalidad, piquetes, cacerolazos, etcétera.

sociedad sexual

Como en toda sociedad, hay varias reglas a tener cuenta:

  • Regla del Movimiento Armónico Simple: los cuerpos deben cambiar de posición a intervalos de tiempo iguales, aunque no al mismo tiempo. Esto permite crear una oscilación sexual armónica.
  • Regla de Tres Simple: Si 2 personas obtienen placer durante 1 hora, 3 personas obtendrán placer durante 1,5 horas. De lo cual se desprende que todos los procesos de un trío tomarán más tiempo que el habitual y, en general, más de todo.
  • Regla de Igualdad de Oportunidades: Todos tienen las mismas posibilidades de acceder al bienestar sexual (todos la ponen por igual). Y no es algo fácil de lograr, porque, como seres perceptivos que somos, nuestra atención sólo puede enfocarse en una cosa/persona a la vez.

Esta última parte es la más importante porque, sin importar si son tres, cuatro o diez individuos, tu atención ya no estará centrada en una sola persona, como en la sexualidad normal, sino que deberá fluctuar constantemente para garantizar el acoplamiento colectivo (fiesta).


Un trío es como una conversación


En un diálogo -entre dos personas-, la información fluye alternadamente en dos sentidos, pero en una sola dirección, entre A y B. El trío, en cambio, es mucho más complejo...

Al igual que tres amigos charlando, la atención fluye en distintos sentidos y direcciones y hay ciclos naturales que deben ser respetados para lograr un equilibrio, para que en todo momento el mensaje llegue a todos los participantes.

dinámica de la comunicación sexual

Esta configuración permite un meta-mensaje entre A y C, por ejemplo, transmitido por un engranaje intermedio, B. Sin embargo, no siempre es así: la maquinaria sensual puede requerir un mensaje directo entre A y C, y, por consiguiente, quedarse B con con el hardware desconectado.

Comprender esta metáfora es imperativo para no sentirse desplazado: los otros dos están dialogando; hay que respetarlos y saber elegir el momento oportuno para incorporarse a la dinámica.

Así como no es bueno interrumpir un diálogo ajeno diciendo cualquier estupidez sólo para ser incluido en la charla, ni andar enchufando tu reproductor de MP3 en cualquier puerto USB, estimados discípulos de la porongología, tampoco es bueno salir de la nada y meterle un dedo en el culo a otro. A veces, como en cualquier conversación, sólo somos espectadores y debemos esperar nuestro turno.

¿Qué hacer si uno se siente excluido? No todo en un trío debe limitarse al Plug and Play. Hay una infinidad de cosas que pueden enriquecer la experiencia colectiva: la persona desocupada puede hacerle masajes a otra, acariciarla, tocar el violín, batir los huevos para hacer crema, etcétera.

Por supuesto: hay que asegurar que todos conozcan estas reglas y nadie se entusiasme demasiado en un diálogo hermético.


Epílogo: El trío sexual es un viaje fantástico


En muchos aspectos, emprender un trío es igual que emprender un viaje acompañado. Aunque las tres personas estén en la misma situación, desnudas ante los otros y dispuestas a pasar un buen momento, cada una va a sacarle provecho a esa situación de distinto modo. Todos tenemos un mundo mental privado que en muchos casos es desconocido incluso para nosotros mismos. Ese mundo debe ser explorado con sabiduría y vaselina.

El gran secreto del ménage à trois es: la experiencia del trío nunca es el trío en sí mismo, sino los detalles privados. El trío no es más que la estructura apolínea donde los participantes se encuentran contenidos para explorar sus fantasías dionisíacas.

Bien hecho, un trío puede ser una experiencia mística, una comunión sincera de tres almas que intercambian gérmenes. Pero para eso hay que estar dispuesto a convertirse en uno con otros dos seres, a emprender un viaje sin itinerario en total armonía, fluyendo como el agua entre las rocas, como un pedo en el espacio.