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Viaje a Marte... sin retorno

Si te ganaras un viaje a Marte, ¿irías? Ir a Marte es posible. El problema es volver...
Si te ganaras un viaje a Marte, ¿irías? Pregunto porque alguien se lo va a ganar. No sé exactamente quién ni cuándo, pero seguro que en algún momento un pie humano va a pisar otro planeta, y no creo que falte mucho. Ir a Marte es posible. El problema es volver de Marte, y esto lo convierte en el fruto prohibido del Sistema Solar. Aún sabiendo que no vas a volver, ¿irías a Marte?


Hoy me llegó este sobre por debajo de la puerta:

¡Felicidades, te ganaste un viaje a Marte con todo pago!

Serás unos de los primeros seres humanos (junto a un respetable grupo de científicos) en pisar otro planeta*. Disfrutarás de la delicada gravedad marciana, donde podrás comer el triple porque pesarás un tercio. Una experiencia inolvidable en un mundo completamente nuevo**.

* La promoción incluye sólo el viaje de ida.
** Puede que mueras en el camino.

Dentro del sobre, un folleto explica las ventajas de un viaje a Marte, las cuales transcribo a continuación:

  • Las inigualables tormentas de polvo marciano, un espectáculo recurrente que a veces surca todo el planeta como una gran nube roja de 40 km de altura durante varios meses. Y no te preocupes: ¡no tendrás que salir a barrer, porque al otro día todo estará rojo de nuevo!
  • La incomparable noche a la luz de sus lunas, Fobos y Deimos, que van a distintas velocidades: una da la vuelta cada siete horas y la otra, cada treinta. Fobos, la más grande, se encuentra tan cerca del planeta que está cayendo lentamente hacia él; con suerte, podrás presenciar su maravillosa colisión dentro de unos 50 o 100 millones de años (otra posibilidad es que se desintegre formando anillos).
  • El mejor bronceado del Sistema Solar: aunque en Marte el Sol se ve diminuto y la temperatura media es de casi cincuenta grados bajo cero, la débil atmósfera marciana deja pasar los rayos ultravioletas como si fueran balas. Unos cuántos minutos afuera equivalen a semanas dentro de una cama solar. ¡No desaproveches las bondades marcianas!
  • Conexión a Internet Interplanetaria, para que puedas enviarle fotos a tus amigos tarráqueos o busques información sobre próximos viajes de la Tierra a Marte, aunque, dependiendo de la posición de ambos planetas, Google podría tardar hasta 44 minutos en devolverte los resultados de búsqueda.
  • Un paisaje extraterrestre de gran atractivo, incluyendo accidentes geográficos únicos como el volcán más grande del Sistema Solar y el cráter más profundo, la total ausencia de vecinos molestos y turistas que arrojen basura, veranos muy largos para aprovechar la increíble temperatura máxima de -5ºC y mucho más...

La verdad es que Marte es un lugar espeluznante, un infierno para el Ser Humano. Pero pronto podrías recibir una invitación como esta, porque en los últimos días anduvo de visita por la NASA la idea de enviar algunos astronautas a Marte (ya era hora), pero sin planes para su regreso...


Viaje a Marte sin retorno


solo en Marte
Serían cuatro los "afortunados" astronautas e irían en dos naves para que se sirvan de mutuo apoyo en casos de emergencia. Si logran llegar y sobrevivir, deberían quedarse el resto de sus vidas ahí. Ese es el plan y suena fácil. Pero hay algunos problemas por resolver...


Primer problema: apuntar bien


Hoy, Marte está del otro lado del Sol, pero a veces se acerca bastante a nosotros, quedando a unos 200 millones de km (unos 5.000 diámetros terrestres). Si tuviéramos una nave que viajara a la velocidad de la luz, llegaríamos en 12 minutos. Pero no tenemos. Tenemos unas porquerías que tardan meses o años, si es que se lanzan en el momento oportuno.

Trayectoria de la nave hacia MarteY no es tan fácil como apuntar a Marte y apretar un botón. Ya sabes cómo son los planetas: les gusta dar vueltas alrededor del Sol. La nave debe interceptar a Marte en su recorrido, y, para ello, debe viajar más rápido que Marte (o sea, a más de 25.000 km/s).

El cálculo se complica porque la gravedad del Sol curva el espacio, haciendo imposible un viaje en línea recta, así como la Tierra curva la trayectoria de una flecha, que debe apuntarse un poco más arriba del objetivo. La nave debe partir justo cuando ambos planetas están como en la imagen, y esto se da sólo una vez cada 26 meses.

En fin, es como jugar al pool dentro de una palangana en movimiento, ¿ok?


Segundo problema: soportar el viaje


El viaje en sí mismo puede ser la parte más difícil. Los astronautas deberán soportar meses enlatados en un pequeño módulo, sin gravedad ni otros lujos terrestres, sin poder parar para hacer pis al costado de un asteroide y a una velocidad tan elevada que chocar contra un grano de arroz despedazaría la nave.

El aislamiento haría que necesitaran una asistencia psicológica permanente y una gran cantidad de drogas para entrar en un precario estado de "suspensión animada". Serían meses en los que sus mentes estarían fluctuando constantemente entre las visiones de un peligroso mundo por venir y los recuerdos de un mundo que dejan atrás para siempre.

A pesar de todo, Marte es el planeta más cercano y el más capaz de soportar mínimamente nuestra forma de vida. Y este método de sólo ida es mucho más económico, rápido y seguro que una misión al estilo Apollo 11. Aunque el proyecto aún es sólo una idea, a la NASA ya le sobran voluntarios.


Tercer problema: sobrevivir en Marte


Al llegar, encontrarían allí todas las herramientas y suministros necesarios, que habrían sido enviados previamente en naves no tripuladas, y algunas estructuras ensambladas por robots. Y ya estarían en camino nuevas encomiendas. Tendrían todo lo necesario para sobrevivir, excepto la Tierra.

kit de supervivencia marcianaEstos cuatro primeros colonos podrían preparar el terreno para que las próximas expediciones sean más cómodas. Así mismo, podrán comenzar con la terraformación de Marte, para que algún día pueda ser un paraíso extraterrestre (o al menos un segundo infierno hogar).

Seguro sería el sueño de muchos, pero la vida en Marte no es cosa fácil. Este hermanito de la Tierra tiene una temperatura promedio de casi 50 grados bajo cero. Para empeorarlo, su aire está saturado de CO2; o sea que no sólo no se puede respirar, sino que hasta es imposible encender fuego para calentarse, porque casi no hay oxígeno.

Los voluntarios deberían vivir en burbujas herméticas -donde pasarían prácticamente todos los soles- y generar su propio oxígeno con vegetación y su electricidad con paneles solares. Ah, y deben construir toda la base ellos mismos. Si algo sale mal, nadie los puede ayudar.

Pero, en el fondo, aunque las condiciones son extremas, no son tan distintas de las de vivir en una base en la Antártida. Y no haría falta más huevos que los de exploradores como Colón, que partían hacia el horizonte sin certeza alguna.

Una vez que estos colonos hubieran establecido una base, sería más fácil ir y volver. El viaje regreso sería más rápido que el de ida, porque es un poco como dejarse caer hacia el Sol, aunque no es menos complejo de calcular ni de soportar.


Un manjar para la evolución


evolución marciana
Si este programa funciona y se continúa enviando gente, es de esperar que en poco tiempo hombres y mujeres se empiecen a mirar con ganas de combinar sus genes. En un par de décadas nacerían cientos de marcianos. La Humanidad se habría dividido en dos razas que evolucionarían por caminos distintos, y no sólo en lo físico, porque el planeta también moldea lo que pensamos.

Una mente marciana, por más humano que su cuerpo sea, podría ser tan distinta de la nuestra como Marte lo es de la Tierra. Aunque permanecieran en estrecho contacto con nosotros, los marcianos desarrollarían sus propias costumbres, y eso derivaría en una nueva e impredecible cultura. Además, los humanos de Marte estarían tan ocupados con el nuevo planeta que olvidarían gran parte de lo que significa ser humano en la Tierra.

Como en la Tierra, si la población civil crece, habría necesidad de establecer algún sistema de gobierno. Si -como debería ser- se le permite al marciano tomar el control de su destino, podríamos ver nacer nuevas filosofías, artes y tecnologías. O podría imperar en ellos lo peor de la Humanidad y reinventar la rebelión y la guerra. No hay modo de saberlo.

También las otras formas de vida (animales y vegetales) evolucionarían de maneras impredecibles. Probablemente sean las plantas y las bacterias las que primero se adapten al nuevo entorno, extendiendo la vida lentamente y creando variaciones hasta poblarlo todo, como en la Tierra, con las más extrañas criaturas imaginables.


Son demasiadas posibilidades como para no pensar en el riesgo de un viaje sin retorno. En sólo 60 años, pasamos de inventar el primer avión a dejar huellas en la Luna. Marte no puede estar tan lejos. Si la economía ayuda, en 10 años esto puede ser realidad.

Pero, por ahora, volvamos a la pregunta inicial: ¿Vivirías el resto de tu vida en Marte?