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90-60-90: Caderas curvilíneas y IQ

Hay una conexión entre las curvas de una mujer y su Cociente Intelectual.
¿Por qué nos gustan las mujeres con colas curvilíneas? Además de las razones obvias, habría una conexión directa entre esta cualidad femenina tan atractiva y el Coeficiente Intelectual. Esta razón viene a agregarse a otras hipótesis aceptadas respecto a que las caderas anchas favorecen el parto, por lo cual el hombre ve en ellas mejores candidatas para perpetuar la especie...

Un estudio asegura que las mujeres con cinturas delgadas y traseros grandes son más inteligentes, y no sólo eso, sino que sus hijos también los son.

La conexión se esconde tras el famoso Omega-3, que es un tipo especial de grasa que abunda en las caderas y que por su cantidad creciente de propiedades benéficas para el organismo se está convirtiendo en algo así como un Aloe Vera 2.0. Proviene especialmente del pescado (y de animales que se alimentan de él), pero también se encuentra en algunos productos vegetales como las semilla de lino y calabaza y la nuez. La concentración más alta de Omega-3 se encuentra en las semillas de chía.



Entre otras cosas, el Omega-3 es esencial para el desarrollo del cerebro, especialmente durante la gestación, que es cuando más activo está este órgano, y también puede reducir la depresión.

Es importante remarcar que el estudio alude a las curvas acentuadas de la mujer pero no a la delgadez. La clave es la relación entre la cintura y la cola: la cintura es un depósito natural de Omega-6, otro tipo de grasa que obstaculiza el desarrollo del cerebro y que compite con el Omega-3.

TL;DR: El Omega-3 es bueno y va a la cola. El Omega-6 es malo y va a la cintura.


La famosa fórmula "90-60-90", entonces, no sólo sería una cuestión de gustos sino que ahora posee un apoyo científico.

Una dieta sana debería tener ambos ácidos grasos en iguales proporciones, aunque lo normal en la alimentación occidental moderna es que el Omega-6 supere entre diez y treinta veces al Omega-3.

Otra noticia anterior revelaba que dicha silueta aporta un menor riesgo de accidentes cardíacos (para ellas, no para los que las vemos en la playa), lo cual también tiene una relación directa con el Omega-3, que posee la facultad de aumentar el tiempo de coagulación de la sangre.

Esto viene a dar por tierra con la teoría popular de la modelo linda y tonta. Así que, señoritas, ya saben: menos Omega-6 y más Omega-3 para la inteligencia y para las curvas.